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¿Hay mucho colesterol en la carne?

Depende del tipo de carne y del corte.

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: depende del tipo de carne y del corte.

Hay que tener en cuenta que un consumo equilibrado de carne no supone una alteración en los niveles de colesterol, por lo que puede formar parte de nuestra dieta.

Todos los alimentos de origen animal contienen grasas saturadas y colesterol en menor o mayor cantidad. Pero hay diferencias entre carnes y cortes. Debemos tener en mente dos palabras clave: priorizar y reducir.

Debemos priorizar aquellas carnes menos grasas, como la del pollo, el pavo o el conejo.  A la hora de escoger el corte, siempre es preferible comer cortes magros.

Por otro lado, es importante reducir el consumo de los preparados cárnicos, como los embutidos y las hamburguesas y también las carnes rojas.

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¿Conoces las propiedades de las nueces?

Su ingrediente secreto: el Omega 3

Las nueces son frutos secos con muchas propiedades y un alimento imprescindible en la dieta cardiosaludable. Son uno de los alimentos vegetales que contiene más ácidos grasos Omega 3.

El Omega 3 es una grasa insaturada de calidad que ayuda al organismo. Tiene propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y cardioprotectoras.

Además, las nueces contienen otros nutrientes como proteínas, vitaminas, minerales y antioxidantes.

Por eso y por su delicioso sabor, las nueces son un alimento imprescindible en cualquier dieta. Aunque debemos tener en cuenta que, al ser un fruto seco, son calóricas por lo que debemos consumirlas con moderación.

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La leche y el colesterol

Las versiones desnatadas, más recomendables en personas con el colesterol elevado.

La leche es uno de los alimentos más nutritivos que existen pero también es rica en grasas saturadas. Y aunque estas grasas son necesarias para nuestro organismo, debemos medir la cantidad que tomamos, especialmente las personas con niveles altos de colesterol.

No debemos renunciar a la leche, pero es recomendable que las personas con colesterol alto moderen el consumo de mantequilla, quesos muy curados o cremosos, nata, leche entera y postres lácteos, y que preferiblemente consuman a diario las versiones desnatadas de los lácteos: leche, yogur y queso fresco.

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La relación entre el jamón y la salud cardiovascular

El jamón de bellota puede ayudarte a reducir el colesterol

El jamón es uno de los platos estrella de nuestro país, por lo que renunciar a él es muy difícil. Si la ingesta es moderada y está dentro de una dieta adecuada como la mediterránea, comer jamón no debería ser un problema para nuestro organismo.

A la hora de escoger la variedad, el jamón de bellota es el más recomendado por los nutricionistas y, en cantidades moderadas, puede ayudarte a reducir el colesterol “malo” LDL. Como los cerdos con los que se elabora este jamón se alimentan de bellota, más de la mitad de sus grasas son insaturadas, predominando el ácido oleico que ayuda a regular los niveles de colesterol. Además, la carne de cerdo ibérico también aporta cierta cantidad de ácidos poliinsaturados, considerados grasas saludables.

Por eso, consumir jamón de bellota puede ser un auténtico placer siempre y cuando se consuma con moderación y esté dentro de una dieta equilibrada y vaya acompañado de ejercicio físico regular.

 

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Grasas saturadas: ¿qué son?

Los expertos recomiendan frutas y verduras para mantener una dieta equilibrada que ayude a bajar el colesterol alto. La lechuga en concreto es un vegetal muy refrescante y ligero.

TIPOS DE LECHUGAS

La lechuga es un alimento del que existen un gran número de variedades. Entre ellas, las más conocidas son:

  • La lechuga romana, que tiene una forma alargada, hojas lisas y verdes.
  • La lechuga iceberg, redonda, apretada y de textura crujiente.
  • Lechuga de hoja de roble: variedad con hojas lobuladas similares a las del roble, con colores entre verde y granate.
  • La lechuga Maravilla, con hojas rizadas y abiertas.
  • Los cogollos de Tudela, de tamaño pequeño y uniforme entre ellos y muy buena conservación.

PROPIEDADES DE LA LECHUGA

El consumo de la lechuga se conoce desde el antiguo Egipto, según se sabe por restos hallados en algunas tumbas. Los persas ya cultivaban lechugas en el siglo IV a.C, y fueron los griegos y romanos los que extendieron su cultivo por el mediterráneo.

 

Un 95% de la composición de las lechugas es agua. Aportan pocas calorías a nuestra dieta diaria y contienen potasio, calcio, fósforo, magnesio y hierro. Como vitaminas, destacar su aporte en vitaminas del grupo B y ácido fólico. Además, también aportan vitaminas C, E y K. De media la lechuga contiene 2,1 g de fibra por cada 100 g de alimento.

 

La lechuga sirve de base para la preparación de muchísimos tipos de ensaladas, para plato único o de acompañante saludable para otros platos, por ejemplo, de carne o pescado. En este caso debemos dejar volar nuestra imaginación, ya que acepta casi cualquier alimento y así podemos crear unas buenas, rápidas y divertidas ensaladas para los días de calor.

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¿Qué tipo de queso es mejor para el colesterol?

Ricota, queso fresco, queso de cabra y quesos veganos

El consumo excesivo de queso puede ser perjudicial si nuestros niveles de colesterol son elevados. Pero, consumido en la cantidad adecuada, es un alimento que puede formar parte de nuestra dieta.

A la hora de elegir el mejor queso para nuestros niveles de colesterol, es importante escoger aquellos que tengan un nivel bajo de grasas saturadas. Las grasas saturadas dependerán de distintos factores, entre ellos el proceso de maduración del queso.

La ricota, el queso fresco, el queso de cabra y los quesos veganos son los que contienen menor cantidad de colesterol.

Aun así, es importante que el consumo de queso esté dentro de una vida saludable: una dieta equilibrada y ejercicio físico regular.