
La primera publicación que describe el efecto hipocolesterolemiante de los esteroles vegetales data de 1953(25). El interés científico continuado por esta acción de los esteroles vegetales ha motivado desde entonces un centenar de trabajos científicos, entre los que figuran más de 60 estudios clínicos publicados que han sido objeto de diversas revisiones bibliográficas(26-27).
Los datos clínicos acumulados concuerdan entre sí y muestran que un consumo diario de 1 a 3 g de esteroles vegetales en forma libre reduce el nivel sanguíneo de colesterol LDL entre un 5 y un 15 %, sin modificar de forma significativa los niveles de colesterol HDL ni de triglicéridos(28-29).
El efecto hipocolesterolemiante de los esteroles se ha observado en una gran variedad de condiciones de estudio.
La experiencia clínica se basa en poblaciones variadas: adultos normolipémicos o hipercolesterolémicos que presentan o no patologías cardiovasculares y con o sin tratamiento farmacológico, diabéticos de tipo 2 y niños afectos de hipercolesterolemia familiar.
Se han utilizado diversos vehículos alimentarios. En un principio, los esteroles vegetales se introducían en productos de tipo margarina por razones esencialmente tecnológicas. Más tarde, se han estudiado otros vehículos alimentarios diferentes como los aceites, salsas para ensaladas, leches, productos lácteos de tipo yogur, productos a base de carne, bebidas no grasas, bollería y productos a base de cereales.
- Los estudios clínicos realizados con productos lácteos de tipo yoghourt con bajo contenido en materia grasa enriquecidos con esteroles vegetales(39-40) muestran que los efectos hipocolesterolemiantes desarrollados por los esteroles en este tipo de matriz son equivalentes a los que se observan con un producto de tipo margarina: reducción significativa de las concentraciones plasmáticas de colesterol total y de colesterol LDL sin modificación del nivel de colesterol HDL ni de triglicéridos.
- Algunos estudios clínicos(41-48) realizados con otros tipos de alimentos enriquecidos con esteroles vegetales (pan, bollería, mermelada en el yogur, productos a base de carne) también han mostrado la ausencia de interacción de la matriz alimentaria con el efecto hipocolesterolemiante de los esteroles añadidos.
- Entre los 3 estudios realizados con bebidas no grasas enriquecidas con esteroles vegetales(44-46), se han obtenido resultados equivalentes con vehículos como zumo de naranja o bebidas gaseosas, pero no se ha observado una disminución del colesterol LDL en un estudio realizado con esteroles libres en forma microcristalina(46).
Los datos clínicos publicados en adultos hipercolesterolémicos coinciden en mostrar que un consumo diario de 1 a 3 g de esteroles produce una disminución significativa del nivel sanguíneo de colesterol LDL del 5 al 15 % de media(28-29). Las concentraciones plasmáticas de colesterol total también disminuyen significativamente mientras que no se observa ningún efecto significativo en las concentraciones plasmáticas de colesterol HDL y de triglicéridos.
El efecto hipocolesterolemiante de los esteroles vegetales parece ser independiente del grado de saturación de la molécula, que determina su pertenencia al grupo de los esteroles o de los estanoles(47). Sobre la base de los datos científicos de la bibliografía, el Comité Científico de Alimentación Humana (SCF, por sus siglas en inglés) ha concluido en su informe del 2002(48) que los esteroles y los fitostanoles presentan una eficacia similar en lo que se refiere a la reducción de las concentraciones sanguíneas de colesterol total y de colesterol LDL.
Diversos estudios clínicos han incluido pacientes hipercolesterolémicos tratados con medicamentos hipocolesterolemiantes de la clase de las estatinas o de los fibratos(59-64). Los resultados de estos estudios muestran que el consumo conjunto de alimentos enriquecidos con esteroles produce una reducción adicional interesante de las concentraciones plasmáticas de colesterol total y de colesterol LDL.
En concreto, se han efectuado recientemente dos estudios con una alimentación que proporciona una dosis diaria de fitosterol comprendida entre 1 y 3 g, es decir, la dosis recomendada por el SCF.
-En el primero(59), 53 pacientes hipercolesterolémicos se distribuyeron aleatoriamente para consumir, durante 2 meses, bien una margarina enriquecida con ésteres de esteroles que aportaba la dosis de 1,6 g/día de esteroles, o bien un placebo. El consumo de margarina enriquecida con esteroles vegetales produjo una disminución significativa (p > 0,05) de las concentraciones sanguíneas de colesterol total (-6,4 %) y de colesterol LDL (-8,8 %) sin una variación significativa de las concentraciones sanguíneas de colesterol HDL y de lipoproteína (a). En el subgrupo de los 19 pacientes tratados (fibratos), la reducción de las concentraciones de colesterol total y de colesterol LDL fue respectivamente del 8,5 % y del 11,1 % (p > 0,05).
- Se ha efectuado un estudio de intervención con esteroles vegetales en más de 150 pacientes, de los cuales 75 recibieron tratamiento con cerivastatina(60). Este tratamiento asociado a una margarina "control" redujo el colesterol LDL en una media del 32 % (p > 0,0001), mientras que sólo el consumo de margarina enriquecida con ésteres de esterol produjo una disminución del 8 % del colesterol LDL (p > 0,0001). En los pacientes que recibieron a la vez la estatina y la margarina enriquecida con esteroles, se observó una reducción media del 39 % del colesterol LDL, lo que demuestra la existencia de un efecto aditivo de los dos productos activos.